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¿En qué quedamos?


Ya todos sabemos porque estamos acá, este momento amargo que nos toca vivir a causa de nuestro amado escudo rojo, ese que lleva una banda blanca en la que se inmortalizó la sigla más hermosa del mundo: C. A. I.

Al principio del semestre todos estuvimos emocionados y esperanzados con el regreso de Daniel Montenegro y la incorporación Juan F. Caicedo B. La hinchada estaba conforme con los primeros resultados, y como para no estarlo si se le había ganado a uno de los “grandes” contemporáneos, al siempre difícil Vélez Sarsfield.

Las fechas fueron transcurriendo sin ninguna novedad, el rojo jugaba cada vez mejor pero cada vez se hacía más difícil cantar un gol. Fue entonces cuando comenzaron algunas voces dispersas y anónimas a reclamar, pero exactamente… ¿a reclamar qué? Independiente jugaba cada vez mejor pero no hacía goles, algo singular y paradójico. En ese momento fue cuando los medios partidarios comenzaron a hacer eco de esas voces, hasta entonces, aisladas y fue así como se busco un blanco fácil, un blanco débil.

A muchos medios “partidarios” les vino como anillo al dedo empezar a echar culpas a todos lados sin discreción, pero especialmente a Cantero y su gestión.

A partir de esto, una gran parte de la hinchada roja comenzó a desviar el camino ¿Dónde había quedado el “pase lo que pase NUNCA TE VOY A DEJAR”? 
 
Los hinchas más fieles al club suelen estar atentos a todas las novedades entre semana de lo que pasa en nuestro querido Independiente, son muchos los lectores de medios partidarios que buscan información sobre el equipo. Pero cuando los medios utilizan sus influencias para motivar el odio entre la gente, dejan de ser medios y se convierten en fines.

¿Dónde quedó la ilusión del hincha, del socio que vino de la mano con el ascenso de Javier Cantero a la presidencia? ¿Dónde quedo la consigna de “El club es de los socios”?
Ahora todos somos malos,  todos somos “puteadores”, todos somos amenazantes. Ahora todos… SOMOS NOSOTROS.

¿En qué momento el hincha autentico se convirtió en barra brava? ¿Con qué necesidad? ¿Es necesario descargar los nervios de maneras tan poco racionales? Ser seres pasionales no implica ser igual a los trogloditas que están en la popular imponiendo miedo.

Independiente es uno de los clubes más grandes de Argentina; además, es un club que le supo jugar de igual a igual a clubes como Real Madrid, Liverpool y Juventus, trayéndose consigo grandes hazañas del viejo continente y muchos títulos internacionales en épocas que ni se hubiesen siquiera atrevido a soñar los otros “grandes”, de allí el mote de “Orgullo Nacional”.

Hoy estamos mal, sí, pero no debemos ponernos nerviosos y auto destruirnos como ya lo hicieron otras hinchadas que colgaban banderas negras, destrozaban sus propios estadios, dejaban la muerte como saldo entre sus parcialidades, o, simplemente, abandonaban.


Yo no quiero un Independiente con gente mala, no se lo merecería ni jugando en la “D” (y toco madera para que ello no ocurra nunca).

Hoy por hoy, si Independiente zafa no sería un orgullo, sería otro parche a los cabos sueltos que quedaron de esa gran historia. Si nos toca irnos a la “B”, no sé… imagino todos en la cancha, en las casas, en las calles, abrazados; sí, llorando como pocas veces en la vida, porque va a doler… y mucho, muchísimo, pero entonando todos juntos:
“… Sí, sí, señores, yo soy del Rojo de Avellaneda…”, generando así un nudo en la garganta de las personas que no entienden lo que significa para nosotros ser hincha de un club que tiene más historia que el propio F.C. Barcelona donde hoy brilla un astro argentino.

Hinchas de corazón, pongamos a la altura de las circunstancias, tenemos que hacernos cargo.

En Independiente, NO SOMOS NOSOTROS; nosotros SOMOS INDEPENDIENTE.

Y si no… ¿en qué quedamos?
Salud, camaradas rojos. 


Por Leonardo Palermo

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